El Calor
El calor es parte importante de la transformación y el principal elemento que distingue el Bikram Yoga de otros estilos de Hatha Yoga.
Prepara el cuerpo y facilita el movimiento. Calienta los músculos y hace posible que se pueda estirar y profundizar en las posturas de una manera segura, evitando lesiones.
Aumenta el flujo sanguíneo. El cuerpo dilata los vasos sanguíneos de la piel para liberar calor, aumentando la circulación periférica.
Eleva la frecuencia cardíaca.
El corazón trabaja más para llevar sangre hacia la piel y ayudar a disipar el calor. Por eso la práctica supone un estímulo cardiovascular importante.
Aumenta la sudoración, el principal mecanismo que utiliza el cuerpo para enfriarse.
El sudor, al evaporarse, ayuda a reducir la temperatura corporal.
Entrena la termorregulación.
La exposición repetida al calor produce adaptaciones fisiológicas que ayudan al organismo a responder mejor al estrés térmico, como empezar a sudar antes y hacerlo de manera más eficiente.
Aumenta la demanda energética de la práctica.
El cuerpo utiliza energía no solo para moverse, sino también para mantener su temperatura dentro de unos límites seguros.
Es un desafío mental que aumenta la concentración y el enfoque, clave en la meditación.
Bikram Yoga Canarias utiliza la calefacción por infrarrojos, la forma más natural de calentamiento ya que funciona según el mismo principio que el sol.
Calefacción por infrarrojos
La sala del estudio, de casi 100 metros cuadrados, está equipada con paneles radiantes (infrarrojo lejano) que calientan de forma directa y natural el cuerpo, así como las paredes, el suelo, el techo y todos los objetos en lugar de el aire.
El calor se distribuye de forma uniforme por toda la sala y no emite ruidos ni reseca el aire. No hace circular partículas de polvo, polen, ni otras sustancias contaminantes suspendidas en el aire creando el ambiente perfecto de calor de una manera natural.